28 ene. 2012

La neurobiología de la conciencia de Antonio Damasio


La educación emocional (Redes, 394)
Con Antonio Damasio entrevistado por Eduard Punset
Tomamos decisiones todos los días, pero: ¿conseguimos ser totalmente racionales en la elección? ¿Influyen nuestras emociones en las decisiones que tomamos? ¿Podemos decidir sin sentir nada?
No podemos eliminar las emociones de nuestro cuerpo, forman parte de nuestra propia biología. El sistema límbico es el responsable de nuestras emociones y su actividad se dispara cuando nos enfadamos, o sentimos miedo. Las emociones pertenecen al cuerpo y los sentimientos a la mente, pero van totalmente ligados. ¿Puede un organismo sin sistema nervioso tener sentimientos?
Existen emociones buenas y emociones malas. El objetivo de una buena educación para una sociedad próspera es que se cultive lo mejor y se reprima lo peor de la naturaleza humana, pero ¿podemos organizar nuestras emociones?
Es importante entender el conocimiento científico sobre la biología neuronal de las emociones y los sentimientos, porque muchas de las reacciones que consideramos patológicas en nuestra sociedad, tienen que ver con las emociones sociales. Esta semana entrevistaremos a Antonio Damasio quien ostenta la càtedra David Dornsife de Neurociencia y Neurología, además es director del Instituto Cerebro y Creatividad de la Universidad de Southern California. Damasio tiene como uno de sus objetivos comprender las emociones sociales para poder así abordar el conflicto social

Damasio asegura que los sentimientos son en primera instancia un fenómeno físico. Nuestro cuerpo reacciona de una forma u otra según el entorno y las circunstancias que lo rodean. Una vez el cuerpo ha reaccionado, el cerebro asimila estos cambios y los traduce al lenguaje de las emociones. Es entonces cuando sentimos. Tras ello, podemos racionalizar lo que sucede y tomar una decisión meditada. Es decir, las emociones son biologicamente indispensables para tomar decisiones.
Antonio Damasio, establece la relación entre los sentimientos y la anatomía del cerebro, pone de manifiesto la importancia de la conexión entre el córtex frontal y las zonas profundas del cerebro -como la amígdala- a la hora de tomar las decisiones comunes para cualquier persona que se enfrente a la necesidad de actuar frente a la sociedad. Un puente entre lo intangible y lo puramente material. Sus aportes a la neurociencia cognoscitivas surgen como resultados de las investigaciones de su grupo de investigación de la Universidad de Iowa -entre los que resaltan Hanna Damasio, Ralph Adolphs y Antoine Bechara. Para los Damasio los sentimientos son en primera instancia un fenómeno físico
En plató con la presencia de Ignasi Morgado, Catedrático de Psicobiología y Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona y Álvaro Marchesi, Catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid.
Robert Sapolsky (Standford University)
También contaremos con la opinión de Robert Sapolsky, Catedrático de Neurología de la Universidad de Standford y Rodney A. Brooks, Catedrático de Robótica del MIT de Massachussets.
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Antonio Damasio: 
La sensación de lo que ocurre: 
Cuerpo y emoción en la construcción de la conciencia
Antonio Damasio publicó: "El error de Descartes", en el que defiende su tesis, conocida como hipótesis del marcador somático, de que la capacidad de razonar no puede funcionar correctamente sin la parte emocional del cerebro, la parte encargada de generar las motivaciones y los valores que constituyen el sustrato desde el que se razona. 
La sensación de lo que ocurre, consiste en dividir el problema de la conciencia en dos partes. 
1)Cómo la mente es capaz de elaborar una composición unificada e integrada de las distintas imágenes sensoriales –visual, auditiva, táctil y otras– que formamos cuando interaccionamos con el mundo exterior. Es decir, se trata de analizar cómo se genera lo que Damasio llama, de modo metafórico, la película en el cerebro, el espectáculo multimedia de nuestra mente. 
2)La génesis en el cerebro del sentido del yo, como propietario y observador de esa película. 
Damasio sostiene que la primera parte del problema, sin estar resuelta por la neurobiología, ha experimentado avances tan notables en la última década que es mayoritaria entre los científicos y filósofos de la corriente que consideram factible que, más pronto que tarde, se puedan identificar las bases neuronales que dan lugar a la película en el cerebro. 
Por el contrario, el escepticismo es mucho mayor cuando nos referimos a la posibilidad de descubrir las bases cerebrales que hacen posible la emergencia del yo. Damasio rastrea los orígenes del yo mediante un enfoque evolutivo de las principales funciones que lleva a cabo el sistema nervioso. 
Se pueden resumir estas funciones en dos, que a su vez están interrelacionadas: 
1)Elaborar una imagen del estado interno del organismo que permita activar los mecanismos reguladores encargados de mantener el medio interno en condiciones adecuadas para la vida; y,
2)Elaborar una imagen del mundo exterior que permita programar la actividad motora que necesita el organismo para sobrevivir y reproducirse. 
Lección de Claude Bernad de 1889
El fisiólogo francés del siglo XIX Claude Bernard fue el creador del concepto de medio interno, concepto a partir del cual se puede describir la actividad de los órganos y sistemas de un organismo pluricelular desde el punto de vista de su contribución funcional a la homeostasis o mantenimiento estable del mismo. El sistema nervioso desempeña un papel central en la homeostasis, detectando qué cambios experimenta el medio interno, por ejemplo, en el grado de acidez –pH–, en la concentración de glucosa o en la presión parcial de CO2 y regulando la actividad de órganos y aparatos con el fin de volver a los valores normales, en un proceso de retroalimentación similar al que existe en un termostato. 
Damasio denomina proto-yo a la colección coherente de pautas neurales que representan, momento a momento, el estado de la estructura física del organismo en sus muchas dimensiones. Los receptores de la musculatura esquelética y, sobre todo, los del tacto contribuyen también a la segunda función del sistema nervioso, la de informar al organismo sobre lo que acontece en el mundo exterior para que pueda actuar en consonancia
El sistema tálamo-cortical, utilizando la información que proporcionan los sentidos, permite la categorización perceptual de objetos y programa la actividad motora. La percepción de un objeto cualquiera implica una alteración del estado corporal que activa los sistemas valorativos del cerebro que, a su vez, activan la memoria y hacen posible el aprendizaje y la categorización conceptual. 
Se trata de que el organismo sea capaz de elaborar una respuesta motora adaptativa al percibir un cambio en el medio externo. La respuesta más sencilla y más antigua filogenéticamente consiste en las acciones reflejas y en los procesos automáticos de regulación metabólica. El siguiente paso en la evolución fue la génesis de emociones, esto es, de respuestas complejas y estereotipadas, tanto químicas como neurales, cuya función es, por una parte, producir una reacción específica del organismo ante la situación inductora y, por otra, regular su estado interno para que pueda llevar a cabo dicha reacción. El impacto de las emociones sobre el organismo puede llegar a ser muy intenso: baste pensar en la alteración que experimentamos cuando nos llevamos un buen susto o una gran alegría. Los cambios internos que se producen son reflejados momento a momento en las estructuras que generan el proto-yo. 
Damasio sostiene que, durante el proceso evolutivo, han surgido en ciertas regiones cerebrales la capacidad de hacer representaciones de segundo orden que reflejan los cambios que experimenta el proto-yo cuando el organismo reacciona y se altera como consecuencia de su interacción con el mundo exterior.  Para Damasio, el sentido del yo proviene precisamente de esta representación neuronal de segundo orden que refleja los cambios del proto-yo. Surge así lo que el autor denomina el yo-central, del que sí somos conscientes y que se dispara ante la percepción de cualquier objeto. 
Las estructuras implicadas en esta representación de segundo orden podrían ser la corteza cingulada y el tálamo, y quizá también algunas áreas de la corteza prefrontal. 
Damasio distingue, dos niveles de conciencia y, en su caso, dos tipos de yo. La conciencia central, que está acompañada del yo-central, y la conciencia ampliada, a la que le corresponde el denominado yo-autobiográfico. La conciencia central se da cuando los dispositivos de representación de segundo orden producen un informe no verbal y en forma de imágenes de cómo se ve afectado el estado del organismo por el procesado que el organismo efectúa de un objeto y, como consecuencia de ello, se resalta la propia imagen del objeto causante de la alteración del proto-yo, situándolo de manera destacada en un contexto espacial y temporal. El alcance de la conciencia central es el aquí y el ahora. No existe otro lugar, no hay antes ni hay después, no hay concepto de pasado ni de futuro. La sensación del yo proviene de la percepción del cambio que experimenta el organismo al percibir el objeto. 
En otras palabras, el sentido del yo en el acto de conocer emerge como un tipo especial de sentimiento, el sentimiento de lo que sucede en un organismo durante el momento que interactúa con un objeto. Nótese que la alteración del proto-yo puede desencadenarla también el recuerdo de un objeto, aunque no se esté percibiendo directamente en dicho instante. 
Cuanto más intensos sean los cambios que experimenta el organismo, más fácil será recordar en un futuro tanto el objeto como la emoción, favorable o desfavorable, que indujo dicho objeto, es decir, su valor. En un organismo como el humano, dotado de grandes capacidades memorísticas, se va configurando una memoria con las experiencias que proporciona la conciencia central. Surge así el yoautobiográfico, basado en los registros permanentes de las experiencias del yo-central. Estos registros son modificables, al menos en parte, por nuevas experiencias y pueden recuperarse, activándose en forma de pautas neurales, de manera que den lugar a imágenes explícitas que son percibidas por la conciencia central. Es decir, los recuerdos autobiográficos son procesados como si fuesen objetos y, por ello, pueden condicionar la respuesta del organismo en el acto de percibir un objeto real. 
Damasio denomina conciencia ampliada a la activación de la conciencia central producida por un objeto y por los recuerdos autobiográficos que se recuperan durante esa percepción. La conciencia ampliada exige disponer de estructuras cerebrales responsables de la memoria a largo plazo y de la memoria de trabajo. La conciencia ampliada proporciona al organismo un sentido del tiempo histórico, consciente del pasado vivido y capaz de anticipar el futuro, y le permite conocer mejor el entorno aprovechando las experiencias previas
David, el paciente ya referido de Damasio incapaz de memorizar, tenía intacta la conciencia central, pero no podía incorporar nuevos datos a su yo-autobiográfico y, por ello, estaba muy restringido el acceso a la conciencia ampliada. La conciencia ampliada y el yoautobiográfico sólo se dan en organismos con una capacidad memorística sustancial y una cierta capacidad de raciocinio, pero no requieren la presencia del lenguaje. Para Damasio, los chimpancés, y posiblemente otros mamíferos, poseen conciencia ampliada y sentido autobiográfico del yo. Evidentemente, esta capacidad alcanza su cima en el ser humano con el desarrollo del lenguaje y el incremento de la capacidad memorística y racional. 
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Bechara, A., Damasio, H., Damasio, A. R.(2000). 
Emotion, decision making and the orbitofrontal cortex. 
Cerebral Cortex, 10, 295 -307.

Bechara, A., Damasio, H. Damasio, A. R. (2000). La emoción, la toma de decisiones y la corteza orbitofrontal. Corteza Cerebral, 10, 295 -307
En el artículo se revisan diversos estudios a la luz de la hipótesis de marcador somático, que enuncia que: "la toma de decisiones son un proceso que está influenciado por las señales de un marcador que se presenta en los procesos de biorreguladores, entre los que se expresan en emociones y sentimientos"(p. 295). Se analizan las áreas específicas de especialización de la corteza prefrontal. Lesiones en el sector ventromedial causa problemas graves de comportamiento social. Las personas con este tipo de lesiones, no pueden observar las convenciones sociales y no pueden tomar decisiones óptimas para sacar provecho de su relaciones interpersonales(p. 295). Sin embargo, la capacidad intelectual se mantiene intacta. "La hipótesis del marcador somático propone que una de esta lesiones provoca  efectos en las emociones y los sentimientos, y estos  juegan un papel importante en la toma de decisiones(P. 295).

La hipótesis del marcador somático se basa en los siguientes supuestos principales: 

(i)el razonamiento humano y la toma de decisiones depende de muchos niveles de funcionamiento neuronal, algunos de los cuales son directamente conscientes y cognitivos, pero otros no lo son; consciente, las operaciones cognitivas dependen directamente de imágenes sensoriales basados en la actividad de las cortezas sensoriales primarias, 

(ii)las operaciones cognitivas, independientemente de su contenido, dependerán de los procesos de apoyo como la atención, la memoria de trabajo y la emoción, 

(iii)el razonamiento y la toma de decisiones dependerá de la disponibilidad de conocimiento acerca de las situaciones, los actores, las posibilidades de acción y los resultados; ese conocimiento se almacena en forma "disposicional"  a lo largo de las cortezas de orden superior y algunos núcleos subcorticales (el término disposicional es sinónimo de disposición implícita y no organizada topográficamente); 
este conocimiento disposicional se puede hacer explícito en la forma de: 

(a)respuestas motoras en diversos niveles de complejidad, tal que algunas combinaciones de las cuales se integran junto con emociones e imágenes, 

(b)efectos de las respuestas motoras, que pueden tener consecuencias no conscientes, y puede convertirse en representaciones icónicas, 

y (iv) el conocimiento disposicional, se pueden clasificar de la siguiente manera

(a)conocimientos innatos y adquiridos sobre los procesos biorreguladores, los estados corporales y las acciones, incluidos aquellos que se hacen explícitos como en el caso de las emociones, 

(b)conocimiento sobre entidades, o sobre hechos (como es el caso de  las relaciones, o reglas), sobre acciones en sus diversos niveles de complejidad(discursividad), que pueden ser explícitadas como imagenería, 

(c)conocimiento de los vínculos entre los conocimientos de los puntos (b) y (a), tal como se refleja en la experiencia individual, 
y el conocimiento (d) como resultado de la categorización de los elementos de (a), (b) y (c). (a partir de p. 296).

Es en la corteza ventromedial donde se establecen los vínculos entre el conocimiento y los estados emocionales, es decir un ensamble "factual-emocional"

"La hipótesis del marcador somático propone que los individuos toman decisiones, no sólo mediante la evaluación de la gravedad de los resultados y su probabilidad de ocurrencia, sino también y sobre todo en términos de su calidad emocional."


Referencias adicionales:
  • Antonio Damasio: El error de Descartes
  • Antonio Damasio: How the brain creates the mind
  • Antonio Damasio: Looking for Spinoza
  • J.P. Changeux, A.R. Damasio et al.: Neurobiology of Human Values (2005)
  • V. S. Ramachandran (ed): A Encyclopedia of the Human Brain

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